El mayor problema de Rapa Nui en control de erosión
La vasta extensión de Poīke enfrenta una severa amenaza: la erosión del suelo. Un sistema de cárcavas, con la cárcava general como principal arteria de pérdida, avanza implacablemente hacia el mar, arrastrando consigo el valioso suelo rojizo y desestabilizando el ecosistema terrestre y marino. Este es un fenómeno que la mayor parte de la población no percibe, pero los pescadores que circulan frente a Poike relatan cómo ríos de barro escurren por los acantilados en días lluviosos. En este artículo se describe las estrategias y técnicas implementadas para frenar este proceso destructivo, centrándose en las intervenciones a nivel de sub-cárcavas.
Los trabajos de esta primera intervención, en 2 de 7 cárcavas consideradas, estuvieron a cargo del agroecólogo del programa, Juan Carlos Cabrera, y un equipo liderado por Ramón Martínez Tepihe, que como antiguo guardaparque conoce de primera mano el sector y había realizado faenas similares en el marco del proyecto CONAF/ONF hace casi 20 años. En cerca de 4 semanas, el equipo de cuatro trabajadores, apoyado por dos camionetas 4×4, una ahoyadora y dos motosierras, concluyó la intervención total de dos cárcavas: en la Nº 1 se instalaron 200 puntos de regeneración de suelo y en la Nº 2 se construyeron ocho cortaflujos.