Un nuevo paso para frenar la erosión y recuperar este sector tan severamente afectado.

SE INICIAN TRABAJOS DE CONTROL DE CÁRCAVAS EN POIKE

Las faenas son parte del componente de control de erosión del programa de cambio climático.

El mayor problema de Rapa Nui en control de erosión

La vasta extensión de Poīke enfrenta una severa amenaza: la erosión del suelo. Un sistema de cárcavas, con la cárcava general como principal arteria de pérdida, avanza implacablemente hacia el mar, arrastrando consigo el valioso suelo rojizo y desestabilizando el ecosistema terrestre y marino. Este es un fenómeno que la mayor parte de la población no percibe, pero los pescadores que circulan frente a Poike relatan cómo ríos de barro escurren por los acantilados en días lluviosos. En este artículo se describe las estrategias y técnicas implementadas para frenar este proceso destructivo, centrándose en las intervenciones a nivel de sub-cárcavas.
Los trabajos de esta primera intervención, en 2 de 7 cárcavas consideradas, estuvieron a cargo del agroecólogo del programa, Juan Carlos Cabrera, y un equipo liderado por Ramón Martínez Tepihe, que como antiguo guardaparque conoce de primera mano el sector y había realizado faenas similares en el marco del proyecto CONAF/ONF hace casi 20 años. En cerca de 4 semanas, el equipo de cuatro trabajadores, apoyado por dos camionetas 4×4, una ahoyadora y dos motosierras, concluyó la intervención total de dos cárcavas: en la Nº 1 se instalaron 200 puntos de regeneración de suelo y en la Nº 2 se construyeron ocho cortaflujos.


El Desafío a Nivel de Sub-Cárcavas

La intervención inicial se enfoca en las sub-cárcavas, las ramificaciones menores que alimentan la cárcava principal. La estrategia principal es doble: proteger la vegetación existente, cuya red de raíces actúa como anclaje natural del suelo, y capturar los sedimentos en su punto de origen, evitando su transporte hacia la cárcava principal.
Protección de la vegetación pionera: Las plantas pioneras son cruciales para la estabilidad inicial del suelo. Se implementan medidas para asegurar su base, evitando el desenterramiento por la erosión. La supervivencia y fortalecimiento de estas plantas contribuye a la creación de una barrera natural contra la pérdida de suelo.
Captura temprana de sedimentos: Se busca retener los sedimentos erosionados alrededor de las plantas, interrumpiendo su flujo descendente. La acumulación de sedimentos en estas zonas localizadas es un indicador temprano del éxito de las intervenciones.


Implementación del Proyecto: Puntos del Suelo, Chocho y Estabilización Localizada

La ejecución del proyecto se materializa en la creación de «puntos del suelo» dentro de las sub-cárcavas. En estos focos de intervención, se aplican técnicas específicas para estabilizar el terreno:
Aplicación de «chocho»: Se utiliza «chocho», presumiblemente materia orgánica local, como una capa protectora alrededor de las plantas. Este mulch orgánico cumple múltiples funciones: conserva la humedad del suelo, protege contra el impacto directo de la lluvia y la radiación solar, aporta nutrientes gradualmente y actúa como una barrera física inicial contra el arrastre de sedimentos.
Delimitación y estructuras de contención: Las áreas de intervención se delimitan cuidadosamente (e.g., «Proyecto Número 1»). Se construyen pequeñas estructuras, a menudo triangulares, utilizando materiales locales como ramas o estacas, para contener el «chocho» y proporcionar estabilidad adicional al entorno inmediato de las plantas. Este enfoque microtopográfico permite adaptar las intervenciones a las condiciones específicas de cada punto.


Diseño e Implementación de Corta Flujos

Para gestionar el flujo de agua en eventos de lluvia intensa, se implementan estructuras de «corta flujos». Su diseño se basa en análisis técnicos detallados de la distribución del agua, cálculos hidráulicos y características del suelo:
Diseño adaptado a cada sub-cárcava: El diseño de cada «corta flujo» es específico para la sub-cárcava donde se instala, considerando la dirección del flujo de agua.
Estructura tripartita con estacas y barrera: Un diseño común incluye tres estacas clavadas en el suelo en dirección contraria a la pendiente, actuando como un primer freno para el agua y los sedimentos. Posteriormente, se implementan «corta flujos» adicionales y una estructura de madera, creando un sistema escalonado para disipar la energía del agua y maximizar la retención de sedimentos.
Construcción especializada: La instalación de los «corta flujos» requiere capacitación específica, dada la variabilidad de las condiciones locales (pendiente, tipo de suelo, volumen de agua esperado). Cada «corta flujo» se adapta a los desafíos particulares de su ubicación.
Estructuras finales: Se construyen «corta flujos» más robustos, incorporando potencialmente geotextiles para filtrar el agua y retener partículas finas de suelo. Estas barreras semipermeables se integran en el paisaje como defensas a largo plazo contra la erosión.


Perspectivas

La finalización de las intervenciones en la primera área designada de dos cárcavas importantes marca un hito importante en la lucha contra la erosión en Poīke en el contexto del programa de cambio climático. Los resultados iniciales serán la captura de sedimentos y la recuperación de la vegetación, reforzados por la implementación de los «corta flujos». Se espera que estos resultados ya se puedan percibir en el corto a mediano plazo.

Sin embargo, este es solo el inicio de un esfuerzo continuo. Estas faenas sirven como modelo para futuras intervenciones en otras cárcavas. La estrategia integral busca no solo detener la pérdida de suelo, sino también proteger el ecosistema marino de la sedimentación excesiva. La resiliencia del paisaje de Poīke se construye a través de la aplicación de conocimientos técnicos y la adaptación constante a los desafíos que presenta este entorno único bajo el escenario del cambio climático.

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